P O E S I A
GENTIO ABRIL
Para unánime abril
ojos, piernas y enseres de vida,
frente en sola meditación
agrupan, número veloz de apellidos,
todo lo que se espera de hombre:
aleaciones suficientes,
zapatos y murmuraciones.
La gente baja
por la calle de hoy
numerosamente,
máximo de hombros,
cifra,
acaso mil personas
si numerara sus ojos derechos,
andando andando.
Por las calles ejercitan
cuantía,
colores,
bullicio,
como un hombre solo bajando.
Me obligas a vivir y yo transijo;
pero, Señor, estoy vacía.
Pero sigo viviendo en esta fría oquedad
que dice ser mi cuerpo.
Pero agonizo en todo
y arrastro mi figura
por este laberinto interminable.
Pero le digo adiós a tantas cosas
que ya no sé qué hacer con la esperanza,
y sigo empedernidamente respirando.
Pero quiero vivir y no quiero
y persigo fantasmas que me atosigan
con su tenaz apariencia de Hombres...
...Pero Tú me obligas, Señor,
y yo transijo.
He dejado el balcón
bajo un coro de papeles
que recorren innsomnes un pensamiento sucio.
He visto caer la luz
en los pozos sombríos
de rostros primitivos
que se acercaban temerosos,
y he huido por entre su savia.
Después, me he bebido todo el vino
excavando al amparo de mi duda
un hueco en la mañana.
Te quedaste afuera en el camino,
yo te esperaba
yo siempre te he esperado
en la casa que se desmorona con tu nombre
en las manos que se agarran a tu nombre
en la distancia que se agranda
con tu nombre.
Debiste entrar para siempre
a contemplar este trozo tuyo que aguardaba
pero tu paso se acortó
y te dormiste
esparciendo guirnaldas amarillas para mí.
Entonces sólo hubo demasiado daño
acompañándome por largos pasillos en los que estabas,
por calles repletas de tí
y de las que acababas de irte.
Aún no golpea la tristeza a mi puerta
estoy luminosamente dentro de una parte de tu vida.
HISTORIA - COMPONENTES