PROCESION
 
Parece lógico pensar, dado el carácter marcadamente simbólico que caracteriza a esta cofradía, que la actividad catequético-procesional de la misma no vaya a quedar libre de esta fuerte carga de simbolismo, a la vez que intente recuperar ciertos elementos ancestrales de los primitivos cortejos de penitencia pública, tal y como podrían haberse manifestado hace siglos.
Teniendo en cuenta lo anteriormente dicho, es fácil comprender el que los hermanos de ésta cofradía hayan dotado de unas determinadas características su vestuario. Es así como encontramos una túnica confeccionada en tejido de arpillera, ceñida a la cintura por un cíngulo de esparto, complementada por sandalias para los pies y un verduguillo de tela negra para la cabeza, sujeto al cuello por un dogal. No existe ningún elemento arbitrario o caprichoso de los descritos, todos buscan el conformar una indumentaria lo más fiel posible a la portada primitivamente por los penitentes, alejada de las evoluciones de diseño enriquecedor del barroco y tiempos posteriores.
Basándonos en estudios sobre la uniformidad descritos por estudiosos de la pasionaria murciana como D. Carlos Valcárcel Mavor, o la descripción del hábito portado por los hermanos de la Cofradía fundada en Cieza por el padre Lobo, así como en diversas fuentes bibliográficas a las que hemos tenido acceso.
Pretendiendo siempre el propiciar un ambiente riguroso, serio, marcadamente penitencial, sin estorbos para la oración o la meditación, de ahí el renunciar a la música, al exorno floral. Tan sólo una concesión a la polifonía que tratará de revivir el resonar de motetes y misereres por la geografía urbana de este pueblo, convirtiéndolo en un verdadero recipiente espiritual.
Bañados sólo por la luz de la luna y por la del fuego que desprenderá la tea ardiente que porte el hermano de luz, tal y como debió ser en un principio, que a su vez redundará la idea de muerte e infierno que vienen simbolizados por la negra oscuridad de la noche y la energía desatada del fuego. Siendo nuestra pretensión acabar este acto de penitencia pública al alba, preñada de luz, signo de Dios, de su triunfo sobre la muerte/oscuridad, como testimonio de que Cristo ha abierto sus puertas de los infiernos y que la muerte ya no tiene potestad sobre nosotros, sólo Cristo resucitado.

 

 

Página principal | Cantautores | Escultores del paso | Conferencias | Historia | Actividades | Advocación, paso e imagen | "El relevo"