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Pretexto 1. Colectivo (por J. Mª Rodríguez Santos) 2. Los Motes (por J. Mª Rodríguez Santos) 3. El Paisaje de nuestras huertas: Las Norias (Por J.J. Martínez Soler) 4. Evolución del entorno: el Paseo (por A. Riquelme García) 5. Vocabulario del esparto (por A. Balsalobre Martínez) 6. Cuadernillo central: las ruinas de la vieja población 7. La otra Historia (por J. Carlos Morales Alarcón) |
8.
Cieza en la literatura de Pedro Cobos
(por J. Marín Marín) 9. Semana Santa de hace ciento un años 10. Quehaceres: la colada (por C. Gómez Templado) 11. Apología del mincho (por el Ldo. Camacho) 12. Papel Pautado: la Jota (por Jesús Saorín) |
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Editorial 1. Dias de Feria (por F. Rodríguez Hortelano) 2. Certamen artístico-literario de 1.905 (por M. Martínez Martínez) 3. Pinceladas 4. Las ordenanzas de la Huerta de Cieza (por f. Salmerón Jiménez) 5. Clichés (por A. riquelme García) 6. Arquitectura: Mercado de Abastos (por F. Fernández y F. Rodríguez) 7. Nuestro Paisaje: La Rambla del Moro (por J.J. Martínez y P. González |
8.
Cantabros en Cieza (por B. López
Torres) 9. Los motes (2º entrega) 10. El Maestro (por Guillermo del MAdroñal) 11. Tipismos: el traje huertano (por J. Saorín Piñera) 12. Quehaceres: La matanza (C. Gómez Templado) 13. La otra Historia (por J. Carlos Morales) |
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Pretexto
1. La otra Historia (por J. Carlos Morales) 2. emisión de billetes en Cieza (año 1937) 3. Quehaceres: el Belén (por C. Gómez Templado) 4. Nuestro Folklore: la cascañeta (por M. Martínez Martínez 5. Arte rupestre: Paleolítico de Cieza (por J.Salmerón y otros) 6. El libro viajero (Maruja Toledo) 7. Memoria urbanística (D. Templado Martínez) 8. Estampa |
9.
La cultura del esparto: punto cero (J.
Marín Marín) |
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Revista del Colectivo "TrasCieza" del Club Atalaya-Ateneo de la Villa de Cieza
A
Cieza... A Cieza es una dirección,
una trayectoria, un derrotero.
ANTE Cieza, se venga de donde se venga, se nazca o se regrese, el nómada se detiene y se pronuncia: o se apunta o se aparta, pero no pasa de lejos. BAJO Cieza, una "losa de seis palmos de grueso, a manera de fuerte argamasa", que los antiguos moradores creyeron "platea" construida por los romanos, sosteniéndola con soportales en sus esquinas. No evitaron que este pueblo esté tan hundido. CABE, próximo a un río que a veces se desbordaba, se fueron apiñando los descendientes de las tribus que habían habitado las cavernas dibujadas de ciervos y caballos. CON Cieza parece que no hay quien pueda, pero siempre nos la dieron en el mismo sitio. Aquí, "arrancás de caballo y parás de burro". Aquí, "to quisque" empieza ejercitando la desobediencia civil en la "remolacha" de las procesiones y acaba poniéndose el capurucho, sumándose a las filas de penitentes. CONTRA Cieza, cuando se llamaba Siyasa se levantaron bandas de forajidos vestidos de cristianos, en nombre de la reconquista. Aquí nadie los reconocía, y nos bautizaron con sus apellidos que aún nos persiguen (menos mal que los motes los disimulan), Desde la Orden de Santiago, se han sucedido aquí muchos mandamases que han gobernado para sus intereses o los de su Orden, muchas veces en contra del pueblo. "Me cago en la Orden", decimos aquí desde el medievo. DE Cieza ... ni las olivas, dicen nuestros detractores. Son recias y amargas, como la tierra y el agua que las parió. Pero tienen tierna la piel, y prefieren perfumarse de ajedrea y tomillo antes que deshacerse en almazaras. DESDE Cieza con desamor, encasquilladas las últimas ruedas de hilaor, hubo de alejarse mucha gente con el ato a las costillas. Muchos no volvieron. Por las noches sueñan con el totem de la Atalaya, y con el Picarcho rodeado de atochas y tendías de esparto EN Cieza así se llamó otro cartapacio, otro barco de papel fletado en busca de nuestra antártida -la vieja memoria, que desapareció en ruta. ";Se sigue o se empieza?", era la pregunta obligatoria cuando críos para reanudar un juego. ENTRE Cieza y Cieza, porque aquí siempre hubo por lo menos dos orillas. Entre una y otra se fueron levantando puentes artificiales con sogas de alambre, que se tambaleaban hasta quebrarse cuando las mansas corrientes se agitaban y decían "aquí estoy yo". Hace mucho tiempo que el río de nuestra vida está mudo HACIA Cieza nos dirigimos, hacia la "otra Cieza", aquella que pudo ser y nunca ha sido, o aquella que acaso fue y nunca la advertimos. Aquella que fluye por las fuentes y lavaderos cegados por el "santo oficio" del malentendido progreso. Aquella que se nos escapó con el padre o el hermano muerto.... hasta llegar a resucitarla y resucitarlos. HASTA Cieza, nuestro derrotero, se llega por puertos Y ramblas con tponimia de perdedores y repudiados: la Mala Mujer, el Judío, el Moro,...Vidas perdularias, que diría el contador de cuentos. PARA Cieza el tren correo descendente desde la ciudad dormida de nuestra infancia, parte cada noche con el mismo destino y al pasar por la Macetúa se despierta en llantos de ruinas, y se disipa entre espectros. El carretón de la estación aún nos recuerda. POR Cieza circulan vientos en muchas direcciones, formando remolinos por todas las esquinas, y en el río revuelto siempre ganan los ávidos pescadores. El Almorchón, que nunca consintió veletas en su cumbre, es un meteorito caído de otros cielos, SEGÚN qué historiador, el nombre de Cieza tiene diverso origen (Segisa-Siyasa-Zieça-Ziezar-Cieza, parece la teoría más aceptada ). Nadie nos explica su significado y, como expósitos, arrastramos un pasado perdido en incertidumbres. Es preferible el misterio a la respuesta de cualquier Lobatón suelto, trasvestido de predicador o de político remendón. SIN Cieza otros la habrían inventado. La geografía dibujó este espacio, desde los tiempos geológicos, para ser habitado. Fueron algunos moradores influyentes los que la cagaron SO pretexto de un "Cartapacio" (en el diccionario, cuaderno para escribir, conjunto de papeles contenido en una carpeta, y también funda de badana o cartón en que los muchachos que van a la escuela meten sus libros y papeles), hemos recogido diverso y variopinto material que tienen un denominador común: esta cosa que nos rodea y que nos distancia, que nos mueve y que nos ata, que nos emociona y que nos desasosiega,...esta cosa nuestra -intima-, tan próxima y tan lejana al mismo tiempo, esta cosa que llamamos Cieza SOBRE Cieza a falta de nubes, otra losa: la de la mala suerte, la del pájaro de mal agüero, la del pesimismo con que nos vacunan al primer grito de nuestro nacimiento, para que nada pueda revolucionarse ni nadie puede inventar ningún sendero. A, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, según, sin, so, sobre, y ... TRAS ... CIEZA. TRAS CIEZA en un tris o en un tras, en su permanente busca, a su través...,ha rebrotado este año de 1.994, por abril, un raijo en el viejo tronco de nuestra memoria y nuestros olvidos.
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